
ANA
Ana manos verdes, manos de Ana madre. De tu cósmica verde esencia, nacen los capullos, se humedece la semilla y se abona el brote recién nacido. Los duendes de la vida, festejan desde el amanecer hasta el atardecer.
La simiente aguarda, tu dulce llegada en su latencia. Ana manos fértiles y poderosas como alas. Alas de amor madre. Tus manos ganas construyen flores y frutos a tu paso. Y en tu reino patio, donde gobierna un amor de plantas infinito, me deleito, perfumado de azahares y jazmines y pintado de azules, violetas, naranjas, fucsias y verdes esperanzas.
Debe haber en mi interior, un todobicho dormido, agazapado entre las sombras. Un todobicho herbívoro y disfrutante, vegetariano y festejante, a la espera de tu inconmensurable amor.
Debe haber en mi interior, un todobicho dormido, agazapado entre las sombras. Un todobicho herbívoro y disfrutante, vegetariano y festejante, a la espera de tu inconmensurable amor.
Edu BB Videla (1992)
Este texto fue publicado, junto a otros relatos míos, en el catálogo de la muestra: "El Todobicho metió la pata" de Mecha, Alexia y Ariel. Museo de Arte Contemporáneo en el 2003.