
EL TOPO
El topo es un pequeño animal que pasa la mayoría de su vida debajo de la tierra, por lo tanto no podemos pretender que entre en disquisiciones filosóficas, sicológicas o intelectuales de ningún tipo.Tampoco podrá resolver ecuaciones matemáticas o decirnos para que sirve el teorema de Pitágoras. Está claro es un animal, carece de razocinio humano y ni siquiera tiene protagonismo en Animal Planet.
Pero la reflexión que quiero hacer, es que el topo a su manera, lleva una vida zen. Come cuando come, duerme cuando duerme, se aparea cuando se aparea, cava cuando cava.
No se cuestiona si el Universo tal como lo conocemos hoy está contenido dentro de un Suprauniverso o cabe en una pildora ancestral en un universo paralelo. Ni tampoco se pasa la vida maldiciendo porque el dinero no le alcanza o se enferma porque odia su trabajo o se deprime porque su novia lo dejó por su mejor amigo. El topo es eso un topo, vive su vida de forma sencilla y no como la mayoría de los humanos que comemos a destiempo, siempre pensando en el próximo bocado, en vez de saborear lo que tenemos en la boca. Padecemos de insomnio. Tomamos pastillas para dormir y vitaminas para soportar el día porque dormimos mal. Hacemos el amor como una máquina o teniendo fantasías con terceros, lo cual nos priva de disfrutar ese cuerpo que tenemos al lado y del que tal vez pensamos que es el amor de nuestras vidas.
No se cuestiona si el Universo tal como lo conocemos hoy está contenido dentro de un Suprauniverso o cabe en una pildora ancestral en un universo paralelo. Ni tampoco se pasa la vida maldiciendo porque el dinero no le alcanza o se enferma porque odia su trabajo o se deprime porque su novia lo dejó por su mejor amigo. El topo es eso un topo, vive su vida de forma sencilla y no como la mayoría de los humanos que comemos a destiempo, siempre pensando en el próximo bocado, en vez de saborear lo que tenemos en la boca. Padecemos de insomnio. Tomamos pastillas para dormir y vitaminas para soportar el día porque dormimos mal. Hacemos el amor como una máquina o teniendo fantasías con terceros, lo cual nos priva de disfrutar ese cuerpo que tenemos al lado y del que tal vez pensamos que es el amor de nuestras vidas.
Creo que en cierta manera deberíamos aprender del topo. En lo que se refiere a saber valorar las cosas simples de la vida. Y no quiero ser malinterpretado porque sé de sobra que nuestro permanente cuestionamiento es el que nos lleva a inventar cosas maravillosas y también a desarrollar horripilantes instrumentos de muerte. Y aquí les dejo su libre albedrío, formúlense lo que quieran: penisilina versus napalm. Naturaleza versus deforestación, etc. Hablo de una actitud de vida. Vivir a tiempo. Ser más creativos. Ser más felices.
Sí, definitivamente creo que deberíamos aprender del topo.
Sí, definitivamente creo que deberíamos aprender del topo.
Edu BB Videla (c) - 9 de diciembre de 2008