
LA NIÑA QUE AMABA LEER
Esta es una historia magnífica que debería ser un emblema para los niños mexicanos, y por que no para todos los niños del mundo.
Hace unos días me encontré con la protagonista de esta historia y ella, ya convertida en una hermosa mujer, me contó lo que voy a narrarles a continuación.
Se trata de una niña mexicana que vivia en un pequeño pueblo de Tabasco. Y lo que más amaba ésta pequeña en el mundo era leer. El destino o la causalidad hicieron que la casa donde vivía, quedara justo enfrente de la escuela a la que iba. Los fines de semana, el personal de la biblioteca de la escuela, sólo prestaba un libro por niño, por supuesto a ella no le bastaba, así que como una terrorista de su propia felicidad (diría Quino a través del padre de Mafalda) y con la complicidad de uno de sus hermanos, al amparo de las sombras, se introducía por una pequeña ventana del edificio y sacaba más libros. Pero esto no es todo, lo que en un principio se malentendería y parecería una especie de robo, no lo era en absoluto. La niña marcaba los lugares de donde sacaba los ejemplares y una vez que devoraba sus páginas y con el mismo procedimiento, pero a la inversa, los devolvía el domingo por la noche, para que no se notara la ausencia y nadie saliera perjudicado,. Así que cuando abrían la biblioteca el lunes por la mañana todo estaba como antes. Qué maravilla!!
Niños del mundo tomen las bibliotecas de sus respectivos lugares por asalto y devoren a través de la lectura todos los volúmenes que puedan. Por supuesto no es necesario robar o tomarlos prestados sin permiso, las bibliotecas les prestarán con gusto todos sus libros. Lean a Esopo, a Homero, a Eratóstenes, a Juan Rulfo, a Sor Juana Inés de la Cruz, a Séneca, a Voltaire, a Witman, a Aristóteles, a Tolstói, a Dostoievski, a Cortázar, a Lorca, a Antonio Machado, a Philip K. Dick, a Saint Exupéry, a Bradbury, a Miguel Hernández, a Ítalo Calvino, a Gabriel García Márquez, a Bertolt Brecht, a Nicolás Guillén, a Neruda, a Edgar Allan Poe, a Tolkien, a Sartre, a Borges...
Lean a quien quieran, autores contemporáneos o clásicos, lean sobre arte o sobre ciencia, sobre astronomía o sobre prehistoria, sobre el Big Bang o sobre Darwin, sobre idiomas o sobre música, sobre geografía o sobre zoología, los poemas del escritor que vive a la vuelta de sus casas o la wikipedia en internet, inclusive a Harry Potter. No se pierdan la posibilidad de leer, el mundo de fantasía, ciencia, historía, realidad o ficción que muchos escritores tienen preparado para sorprenderlos. La lectura abre las puertas de lugares nuevos no imaginados. Y lo mejor de todo es que genera la reflexión que nos lleva al conocimiento. Queridos míos lean.
Edu BB Videla (c) (8 de diciembre de 2008)